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lunes, 30 de enero de 2012

PINTURA CONTEMPORÁNEA: ESTADOS UNIDOS DE NORTEAMÉRICA

Albert Bierstadt



Arthur Hacker



Ernest Descals



Francis Day



Frank Virgil Dudley



Frederic Edwin Church



Gregg Rosen



Helmut Barnett



Herb Jackson



James Brevoort



Jim Harris



John Adams Spelman



John White Alexander



Matt Sesow



Paul S. Brown



Robert Grafton



Robert Rauschenberg



Sally Swatland



Warren Sheppard



William Sergeant Kendall



martes, 17 de enero de 2012

PINTAR UN JARRÓN CON FLORES



Ejercicio de pintura al óleo de una composición floral, muy útil para empezar a utilizar más cantidad de colores y aprender a modelar por medio de las pinceladas.

MATERIALES NECESARIOS

- Un panel preparado con lienzo de 35,5 x 35,5 cm.
- Dos pinceles de cerda redondos, uno de nº 7 o nº 8 y el otro del nº 5, además de un pincel de mezcla de marta redondo y pequeño.
- Medium (para óleo)
- Una paleta de 10 colores: rojo cadmio, amarillo cadmio, sombra tostada, verde viridián, siena tostada, negro, blanco, azul ultramar, carmín alizarín y ocre amarillo.




 


1- DIBUJO INICIAL

Con un poco de pintura oscura muy diluida con disolvente, dibujar los perfiles básicos del jarrón y las flores.
Utilice los pinceles de cerda más pequeños. Haga los ajustes necesarios con este mismo color, muy diluido.
Repase luego algunas líneas con color un poco más denso, para encajar definitivamente la composición.
No es necesario que aplique un prepintado tonal, pase a pintar los colores de las flores.



 


2- LOS COLORES

Con el pincel de cerda aplique los colores restregando suavemente. Sin preocuparse demasiado por las formas de los pétalos: mantenga la expontaneidad de las pinceladas para que las mezclas resulten puras y fuertes sobre el lienzo.
Las flores rojas están pintadas con rojo cadmio y carmín alizarín. Con toques de azul ultramar en las zonas en sombra. Para las flores de color rosa, añada mucho blanco a esta misma mezcla.
La flor naranja se ha pintado con una mezcla de rojo cadmio y amarillo cadmio, a la que se ha añadido un poco de blanco. Las amarillas con amarillo cadmio y blanco, añadiendo toques de azul ultramar y sombra tostada para las sombras.
El jarrón se pinta con azul de ftalo, siena tostada y blanco. Una vez pintado así el color base, aplique pinceladas de húmedo sobre húmedo con toques de blanco o siena tostada, para darle más o menos luz y hacer su forma redondeada.



 


3- FONDO Y PRIMER PLANO

Siga desarrollando los colores básicos de las flores, tratando de crear las formas de los pétalos con las propias pinceladas, sin definir con exactitud.
Pinte la flor más oscura con azul ultramar, carmín alizarín y blanco.
Mezcle después un poco de verde viridián con un toque de siena tostada y añada unas cuantas pinceladas para indicar las hojas.
El fondo, cúbralo con azul ultramar, rojo cadmio, ocre amarillo y blanco, bastante diluida esta mezcla. Se puede dar textura a esta zona neutra con unas pinceladas sueltas, cortas y rápidas.
Emplee la misma técnica en el primer plano utilizando amarillo cadmio y blanco, con toques de siena tostada en las zonas de sombra.



 


4- LUCES Y SOMBRAS

Con el pincel redondo más pequeño pinte las flores blancas. Utilice en las zonas de luz el blanco y algo de ocre. En las zonas de sombra necesita un gris frío que logrará con algo de azul ultramar y siena tostada.
Con el mismo pincel añada pinceladas a las demás flores ajustando donde hay más luz, sombra o color puro, y reforzando las formas.
Aplique a continuación unas cuantas pinceladas de una mezcla con siena tostada y algo de azul ultramar para pintar los pliegues del mantel.
Refuerce el modelado del jarrón oscureciendo uno de sus lados con la mezcla de azul de ftalocianina, siena tostada y blanco, aunque con menos blanco.
Dibuje los centros de las flores con siena tostada y azul ultramar, y también algunos pétalos suletos.



 


5- ACABADO

Hacer los detalles con el pincel suave y redondo. Ajustar los colores de las flores para que no pierdan brillo.
Sin pintar demasiado definidos los pétalos, se trata de sugeriros. Concéntrese más en las sombras que forman los bordes de los pétalos. Evite que los colores queden planos aplicando retoques con las mezclas de color originales.
Aumente la definición de las flores rellenando con el color verdoso mezclado antes: verde viridián, amarillo cadmio y azul ultramar, usando pinceladas sueltas.
Complete el acabado ajustando la sombra del fondo y del primer plano con las mezclas originales un poco oscurecidas. Aumente la profundidad de la sombra del jarrón con la mezcla verde fría.
Por último, mezcle blanco con un poco de ocre para situar los brillos de los pétalos.



Fuente: pinturayartistas

viernes, 6 de enero de 2012

FORMATOS DEL LIENZO


El formato de un cuadro , el tamaño que tiene, es lo que se llama el plano básico, donde se contienen todos los demás elementos visuales. Todo plano tiene unos límites y una forma determinada que va a influir en la propia obra, con unas u otras sensaciones añadidas. Sobretodo por las direcciones visuales que mueven la vista del espectador.

Normalmente determinamos un formato en altura y anchura, con lo que diferenciamos formato vertical, cuadrado y horizontal o apaisado.

Qué tipo de formato debemos elegir para nuestra pintura, está muy relacionado con la intención, expresividad buscada y en resumen, la propia comunicación que llevaremos a cabo.

Analizando estos tipos de formatos, los estándart y más comunes, podemos desarrollar una serie de adjetivos para definirlos y entenderlos.


El formato vertical

Características o expresiones que sugiere: alto, fuerte, activo, joven, tenso, interactivo, dinámico, alegre, fresco, próximo, positivo, ascendente…

Las verticales predominantes en este formato son un elemento inestable, es fácil que esa vertical pueda moverse igual que hace la figura humana. Verticalidad y movimiento están relacionados.

Además, cuando nos enfrentamos como espectadores a un cuadro vertical, nos resulta es más fácil entablar un diálogo intelectual. Buscar sus significados, intentar comprender a sus personajes. Es un impulso más fuerte que reclama atención. Lo que a veces resultará molesto, según la temática.

Es un formato muy utilizado en el retrato, por la verticalidad que tiene una figura humana activa, y ello además, se relaciona muy bien con nuestro propio formato corporal. Y por esta relación con nosotros, también sirve para escenas excitantes, vivificadoras o misteriosas.










El formato horizontal o apaisado

Características o expresiones que sugiere: bajo, estático, pasivo, viejo, relajado, triste, maduro, lejano, estable, conservador, negativo, descendente…

El horizonte presente en este formato por sus límites superior e inferior generan una estabilidad base. Consideramos que aquello que está tumbado en el suelo permanece quieto, inerte y controlable. Pensamos que las horizontales no son fáciles de poner verticales y ello nos relaja, pues no hay que vigilar un movimiento.

Es un formato ideal para paisajes, pues la propia naturaleza es vista con un horizonte, abajo la estabilidad, arriba el aire, lo que fluye, la imaginación.

Sirve muy bien para generar profundidad. Y también expresiones tranquilas, en paz, e incluso, melancolías y tristezas. Tiene más capacidad dramática, reflexión profunda y meditación espiritual.










El formato cuadrado

Características o expresiones que sugiere: neutralidad enérgica, ni fuerte ni débil, activo, expansivo, grande, estable, tranquilo, ascendente, sereno, positivo…

El cuadrado es un formato activo porque no existe una horizontal baja en la cual la vista descansa. Pero tampoco es muy activo porque la vertical es corta y se mantiene estable. Genera expansión hacia sus límites por una parte e introspección hacia su punto centro, donde la vista acude a descansar. Normalmente en este formato la vista busca puntos de apoyo, se mueve mucho por todo el espacio y fluye durante un tiempo hasta que la tendencia natural hace al ojo acabar en el ángulo inferior izquierdo.











El formato redondo

Igual que el punto, el círculo o la esfera, el formato redondo es equilibrado, expansivo y dinámico al mismo tiempo. Es famoso este formato como elemento zen o espiritual, por la concentración que logra.











El formato triangular.

Contiene lineas direccionales que generan en la vista un movimiento hacia fuera, lo que puede ser perjudicial. Normalmente el triangulo puede servir para activar más, crear juegos visuales y formas relacionadas. El triangulo con la base bien asentada en la horizontal contiene en su punta transversal mucha verticalidad que direcciona hacia arriba, por lo que también puede servir para mensajes espirituales, expresiones agudas y angustiosas o protesta.










Formatos con formas personalizadas.

Si estas formas están en relación con el contenido y le dan un sentido pueden potenciar muy bien el propio contenido e incluso se puede crear una armonía visual correcta. La imaginación nos permite crear de otras formas y convertir las paredes en los lienzos finales, con sus consecuentes límites verticales y horizontales.



Fuente: pinturayartistas

lunes, 2 de enero de 2012

VINCENT VAN GOGH


Vincent Willem van Gogh (Groot Zündert, Brabante neerlandés, 1853 - Auvers-sur-Oise 1890)

Hijo de un pastor protestante y sobrino de ricos comerciantes de cuadros, en 1869 entró como dependiente en la sucursal en La Haya de la galería Goupil de París. En 1873 fue trasladado a la sucursal de Bruselas y luego a la de Londres. Aquí sufrió una primera crisis moral, provocada al parecer por su fracaso amoroso con la hija de su patrona, Ursule Loyer. Pidió el traslado y se instaló en París en 1875. Su misticismo se exaltó en contacto con un colega, el inglés Gladwell, y comenzó a trabajar irregularmente.

En la primavera de 1880, agotado, permaneció breve tiempo en Etten. Durante este período se escribió con su hermano pequeño el cual le prestó dinero y le animó a perseverar en el arte, ya que en los dibujos que le había remitido había descubierto unas dotes poco comunes, esperando además que esta actividad pudiera centrarle. Vincent aceptó el apoyo de su hermano y marchó a Bruselas a perfeccionarse en el dibujo. Luego volvió a Etten; pero su carácter intratable hacía difícil la vida en la casa paterna, tanto más cuanto se enamoró de su prima Kate. Esta se retiró en La Haya, pero Vincent la siguió y la amenazó con quemarse una mano si no le permitía verla.

Conoció entonces a una prostituta, Sien, cuya miseria le conmovió y vivió con ella y con sus hijos, y creyó haber encontrado la felicidad. Dibujaba con ardor y comenzó a pintar. Tiempo después, Vincent rompió con Sien y marchó a la región del Drenthe, donde pintó numerosos paisajes; después regresó a casa de su padre, que entretanto había sido trasladado a Nuenen; su padre murió en 1885.

Van Gogh se hallaba entonces en pleno período de producción y realizó su primera gran composición, Comiendo patatas, precedida de muchos bosquejos. Consciente de las insuficiencias de su técnica, se inscribió en la academia de Amberes, pero no pudo amoldarse a la disciplina pedagógica, y, en febrero de 1886, llegó a París sin haber prevenido a su hermano.

La evolución de Van Gogh está testificada por su pintura, hasta ahora sombría y pesada, que se aclara al descubrir la obra de los impresionistas, de los que Théo empezaba a vender cuadros. Trabajó en el taller de Cormon e hizo amistad con Emile Bernard, Tolouse-Latrec y Gaugin.

En París pintó unos doscientos lienzos, de factura cada vez más libre, paisajes de Montmartre y de Anières, y veintitrés autorretratos. Su carácter hosco hacía difícil la convivencia con él, y su hermano le aconsejó que se fuera al Sur de Francia, donde encontraría la luz intensa que por entonces buscaba a través de las estampas japonesas.

Fue a Arles en 1888 y comenzó a trabajar, pero la soledad le pesaba, y proyectó organizar un taller colectivo, en el que sus amigos pudiesen pintar junto a él. Logró que su hermano comprara algunos cuadros a Gauguin, para que éste pudiese ir a instalarse con Vincent en Arles. Gauguin llegó en octubre; pero las desavenencias entre los dos artistas llegaron a ser tan violentas que Van Gogh intentó golpear a Gauguin y se cortó el lóbulo de una oreja. Tras la marcha de Gauguin llegó Théo, que hizo ingresar a su hermano en un hospital de Arles. En mayo de 1889, Vincent pidió ser internado en el asilo de Saint-Paul-de-Mausole. Allí continuó trabajando encarnizadamente y sufrió sus crisis más graves, una forma de epilepsia hereditaria.

En Provenza pintó más de doscientos cincuenta retratos (Autorretrato con la oreja cortada, La artesiana, Roulin, en cartero) y paisajes (El puente del Inglés en Arles, El olivar; El campo de trigo amarillo) e hizo numerosos dibujos a caña. En mayo regresó a París y fue a instalarse en Auvers-sur-Oise, donde residía el doctor Gachet, que Pisarro había recomendado a Théo. El médico le recibió muy bien pero las relaciones se enfriaron pronto.

El 27 de julio de 1890, Vincent se suicidó con un tiro de revólver.
























































Fuente: artelista
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