En la técnica del óleo, el pincel puede utilizarse de diferentes maneras, aunque siempre debe sujetarse entre los dedos índice, anular y pulgar. Dependiendo de cómo se sostenga su mango, se podrá dominar con el brazo, con la muñeca o con los dedos. Sostener correctamente el pincel es fundamental para facilitar la aplicación del color y dominar el trazo que se desea imprimir a la obra. La práctica es fundamental para adquirir soltura.
En la pintura al oleo hay cuatro formas diferentes de sujetar el pincel:
- Altura Media
Si se sujeta el pincel en su altura media, el mango reposa sobre el canto interno de la mano, con lo que no se debe presionar el pincel en exceso. Este modo de sostener el pincel proporciona bastante movilidad a la vez que permite arrastrar el color con firmeza. En este caso, la muñeca es la que domina la pincelada.
- Palma de La Mano
Otra forma de sostener el pincel consiste en bajar la mano hasta la primera mitad del mango, poner el pincel dentro de la palma de la mano y sujetarlo apoyando el dedo índice a lo largo del propio mango. D este modo, el pincel pasa a ser una prolongación del brazo, lo que se permite realizar una pincelada recta que en todo momento es controlada por el brazo.
- Como un lápiz
Al sostener el pincel como si se tratara de un lápiz, el juego que se lleva a cabo con los dedos y la muñeca permite dominar la pincelada, con lo que los trazos pueden ser cortos y rápidos. Este tipo de trazos permite realizar detalles y pequeñas líneas con gran precisión, muy idóneas para representar sobre el lienzo hierba, pelo, texturas de madera, etc.
- Desde la punta
Cuando se sostiene el pincel desde el extremo del mango, permite actuar con toda movilidad del brazo. La pincelada resultante es mucho más gestual y precipitada. Este tipo de pincelada se utiliza, básicamente, para dibujar a cierta distancia, y para realizar bocetos. Debido a su movilidad, se trata de un trazo amplio, difícil de controlar en sus detalles.
Manchas y Trazados
Si se aprende a utilizar los pinceles correctamente, se podrá conseguir una gran variedad de trazos y efectos distintos que dependen del movimiento del antebrazo, de la elección del tipo de pincel o de la inclinación ejercida sobre el mismo.
Todos estos factores combinados permiten la realización de grafismos distintos, que pueden ser suaves, empastaados, gestuales, estrechos o amplios, según la necesidad. El dominio del pincel se consigue experimentando previamente en un papel o recorte de tela. Conviene aprender a realizar trazos extensos, a arrastrar el color, a fluidificarlo y a dejar la impronta de la pincelada.





























































