Recetario
Nota. Todas las recetas proceden del oficio tradicional de pintor. Han sido ampliamente experimentadas y practicadas por el autor del artículo. (Licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Sevilla, profesor Miguel Antonio Fernández Fernández).
1.- Imprimación de gesso auténtico:
Tendrá previamente tensado el lienzo sobre el bastidor. También se puede realizar sobre madera.
Poner 24 horas en remojo 50 gramos de cola de conejo en un litro de agua —se emplea para medir un pesacartas y un vaso graduado—. Cuando esté hinchada la cola, calentar al baño María sin que ésta supere 60º C —utilizar un termómetro de laboratorio de 100º C—. La preparación de cola diluida recibe el nombre de «agua de cola». Para comprobar la fuerza de la cola se mete el agua de cola en el frigorífico un par de horas: si la cola queda como un flan y se abre con los dedos produciéndose rajas muy rectas, la cola está muy fuerte. Si al abrirla con los dedos quedan unas rajas irregulares y blandas como si fuera una mermelada, la cola está bien. Si queda una gelatina demasiado tierna y semilíquida, la cola está demasiada diluida y no tendrá fuerza. Añadir cola o agua hasta corregir el defecto mezclándolo en caliente.
Al agua de cola hay que añadirle un 5 ó 7% de alumbre. Si hemos utilizado 50 gramos de cola seca añadiremos 2,5 ó 3,5 gramos de alumbre. La función del alumbre es que la cola de la imprimación se hinche menos con la humedad. Si no encuentra alumbre puede prescindir de él.
Un conservante del agua de cola es el pentaclorofenato de sodio que se añade como fungicida. Existen fungicidas en el mercado de pinturas industrial. Se disuelve la punta de un cuchillo por litro de agua de cola. También puede prescindir de él si le resulta difícil encontrarlo.
Aplicar sobre el lienzo dos capas de agua de cola aún caliente esperando que seque cada una de ellas antes de aplicar la siguiente. Para imprimación de madera dar tres capas, pues si la madera no está bien aislada, después la pintura al óleo será absorbida por la imprimación. En el proceso de secado de la cola pasar varias veces una espátula entre la tela y el bastidor para despegar la tela.
En un recipiente mezclar una parte de blanco de titanio, una de sulfato cálcico o blanco de España y una o dos de agua de cola —según el número de capas que se desee aplicar—. Aplicar tres o cuatro manos dejando que por lo menos esté semiseca cada una de ellas. En los lienzos no se debe perder la trama, se ha de notar siempre ésta.
Como aislante se puede aplicar una capa fina y bien extendida de cola de conejo mezclando una parte de agua y una de agua de cola. La superficie ha de quedar, una vez seca, con un mateado algo menor que la cáscara blanca de un huevo de gallina.
Lo normal es preparar de una vez varios lienzos o tableros.
Las maderas se imprimen por delante, por detrás y en los cantos.
2.- Imprimación acrílica:
Diluir una parte de cola sintética o emulsión acrílica con una parte de agua. Aplicar dos capas dejando que seque cada una de ellas. Es imprescindible en las imprimaciones un buen aislado, ya que si no es así la imprimación puede ser demasiado absorbente.
Diluir una parte de «esmalte acrílico mate» de lata —de cualquier marca comercial industrial— con una parte de agua. Aplicar cuatro o cinco manos sobre el lienzo o la madera esperando que cada una se seque con antelación. En los lienzos siempre debe quedar visible la trama de la tela.
La superficie de la imprimación debe quedar menos brillante que la cáscara blanca de un huevo de gallina, si en la segunda o tercera capa vemos que no es así, que es más brillante, añadir a la mezcla un poco de blanco de titanio para matear la superficie.
Nota: No es lo mismo la pintura acrílica que la pintura plástica. Esta última produce una superficie mate y bastante absorbente —sobre todo en soportes de madera—. Aún así, usted deberá probar qué marca de pintura de su entorno es la que le da mejores resultados. Hasta que no pinte sobre la superficie no sabrá exactamente si ha acertado o no, según los resultados deberá ajustar la receta o buscar otras marcas de pintura.
Actualmente los fabricantes de productos de bellas artes venden gesso acrílico. Este imprimador se aplica de la misma forma que en el caso del esmalte acrílico mate. En el caso del gesso acrílico si queda absorbente se aplica una mano de cola sintética diluida.
3.- Pasta para relieves (también conocido como pasta para modelar):
Diluir una parte de cola sintética o emulsión acrílica con una parte de agua.
En un recipiente, a la cola diluida ir añadiendo una parte de blanco de titanio y una parte de sulfato cálcico. Se removerá con la espátula o un tenedor. Añadir cada vez más blanco y sulfato, y seguir mezclando hasta que quede una pasta muy espesa y dura. Probar la pasta sobre cualquier superficie con un pincel. Hemos de apreciar que queda la textura muy bien marcada. La pasta se utiliza aplicándola en la imprimación. Sobre la pasta seca se pinta al óleo. Si la superficie ha quedado muy mate se dará una capa de cola sintética diluida con agua antes de extender el óleo de forma que quede un brillo inferior a la cáscara de un huevo. Para relieves muy exagerados aplicar la pasta en varias capas para evitar el agrietamiento.
4.- Desecar los colores al óleo
Para extraer el exceso de aceite de los colores se colocan en un cartón absorbente y grueso, se golpea sobre una mesa para aplastar los pegotes. Si es necesario se coloca el cartón en posición vertical para que chorree el aceite hacia abajo. Cuando hayan transcurrido 5 ó 10 minutos, se pasan los pegotes a la paleta con la ayuda de la espátula. No se debe dejar permanentemente en el cartón pues se secan en exceso y se hacen difíciles de manejar. Tan malo es la abundancia de aceite como su carencia. Cada artista experimentará el tiempo idóneo.
5.- Medio para pintura al óleo (Medio de Ralph Mayer):
Una parte de aceite de linaza stand oil.
Una parte de barniz brillante de damar (proporción 1:2)
Cinco partes de esencia de trementina rectificada.
Este medio es adecuado para uso general y para veladuras. En la fórmula original se añaden 15 gotas de secativo de cobalto, pero en mi experiencia personal creo que se puede prescindir de él y no se aprecian cambios excesivos en los resultados.
6.- Medio de aceite de linaza Stand Oil
Una parte de aceite de linaza Stand Oil.
Dos o tres partes de esencia de trementina.
Usted puede diluirlo tanto como quiera siempre que la capa de pintura conserve el brillo natural, si quedara mate sería porque el aceite se ha diluido demasiado.
Se usará para pinturas directa, pues es de los aceites que amarillean muy poco. Si se va a emplear para pintura en varias capas se empezará por una composición muy diluida, por ejemplo la proporción 1:4 ó 1:3 y se irá concentrando al aplicar una nueva capa hasta la proporción 1:3 ó 1:2. El medio se emplea también para veladuras.
7.- Medio alquídico
Una parte de gel alquídico.
Una parte de esencia de trementina.
También puede variar la proporción según su experiencia y necesidades.
Es un medio de secado rápido que se emplea aplicándolo en capas finas. Para la capa final es mejor emplear la pintura sin el medio para conservar las características peculiares del óleo: la textura del trazo, su brillantez, el aspecto de la pasta.
8.- Barniz de retoque damar:
Poner 17 gramos de resina damar —trozos grandes, sin triturar— en una tela (de tipo sábana) atada con un cordel fino a modo de bolsa.
En un tarro de mermelada poner 100 mililitros de esencia de trementina rectificada.
Introducir la bolsa en la esencia sin que ésta toque el fondo y cerrando el tapón de forma de pille el cordel para que la bolsa quede en suspensión.
Esperar dos o tres días a que se disuelva la resina damar. Una vez disuelta eliminar la bolsa y ya está hecho el barniz.
Con el paso del tiempo el barniz deposita en el fondo una cera clara que se elimina pasando poco a poco el barniz transparente a otro recipiente. Si se remueve la cera en el barniz, se puede usar igualmente.
El barniz se utiliza aplicando sobre las partes rechupadas, mates, con una capa fina. Después hay que esperar que se seque. Finalmente se pinta al óleo encima del barniz de retoque.
9.- Barniz final brillante damar:
Se hace de la misma forma que el barniz de retoque. Para este barniz diluir 28, 21 ó 17 gramos de resina en 100 mililitros de esencia —según se desee más o menos brillante—. Cuando esté disuelta la resina, añadir hasta un 5% de aceite de linaza Stand Oil, es decir, 5 mililitros de aceite por cada 100 mililitros de barniz ya disuelto. El aceite hace la función de plastificante reduciendo en el futuro su cuarteamiento. El sedimento céreo del barniz que se produce con el almacenamiento no se eliminará, ya que mejora su conservación.
El barniz de damar se aplica sobre el cuadro dando dos capas finas muy bien extendidas, esperando que se seque la anterior. Aplicar y dejar secar con el cuadro en posición horizontal.
El aspecto del barniz damar es similar al de un cristal brillante. Si no se desea tan brillante se puede diluir más, es cuestión de experimentar.
10.- Barniz damar mate:
Prepara previamente un barniz final brillante damar.
En un frasco poner 20 mililitros de esencia de trementina rectificada y 6 gramos de cera virgen blanqueada (sin restos de miel ni impurezas). En las buenas droguerías se venden latas de cera de abeja para muebles incolora disuelta en esencia de trementina. La cera sin blanquear no sirve pues amarillean los blancos al aplicarlo.
En una olla hervir como una altura de dos dedos de agua, apartarla del fuego e introducir el frasco en el agua 5 ó 10 minutos hasta que la cera se disuelva. Enfriar la disolución introduciendo el frasco en agua fría.
Añadir a la disolución de cera, 60 mililitros de barniz brillante damar.
Con el almacenamiento la cera se separa del barniz, es normal, antes de aplicarlo al cuadro removerlo con fuerza.
Si en vez de 60 mililitros de barniz brillante, añadimos 80, obtenemos un barniz satinado. Siempre debemos ajustar las proporciones de cera y barniz a nuestras preferencias.
Si el cuadro es de textura lisa y de brillo homogéneo se aplica una sola capa de barniz mate. Si el cuadro tiene muchas texturas y brillos irregulares, primero se da una capa de barniz brillante, para homogeneizar la superficie. Después de seco el barniz brillante, se aplica una sola capa de barniz mate. De este modo no quedan marcas sobre el cuadro por el exceso de cera y el cuadro no parece que está como plastificado.
Hay que tener en cuenta que el barniz mate o satinado no es completamente transparente y cambia algo el tono de los colores, pero la interrelación de los colores disimula dicho cambio.
11.- Limpia pinceles:
En un tarro de cristal de boca ancha (se conserva la tapadera), se introduce un vaso de plástico duro que quede bien encajado en la boca del tarro. El fondo del vaso debe quedar hacia la mitad del tarro. Se le hacen agujeros en el fondo del vaso.
Personalmente utilizo dos artilugios, uno con aguarrás sucio y otro con aguarrás limpio. En el tarro «de sucio» limpio el pincel fuertemente, lo seco en un trapo, después lo sumerjo en el «de limpio» frotando fuertemente y lo vuelvo a secar en el trapo. Cuando el «de sucio» está ya muy saturado de pintura, lo vacío y limpio las paredes con un poco de disolvente universal y una brocha, y pongo aguarrás nuevo intercambiando la función de los tarros. Cuando se acaba la sesión de trabajo quito los vasos, los lavo con champú y una brocha y cierro los tarros con sus tapaderas conservando el aguarrás para la siguiente sesión. Al día siguiente el aguarrás se ha aclara depositándose los residuos en el fondo y vuelvo a introducir los vasos.
Para la limpieza de pinceles uso aguarrás símil —que también se conoce como aguarrás mineral o White Spirit— normal de droguería, que en la actualidad apenas huele (sobre todo los que en su composición tienen naftol). También utilizo «disolvente sin olor» —un White Spirit desaromatizado— que es muchísimo más caro que el aguarrás normal (también de venta en droguerías), pero que con este sistema de dos tarros se alarga mucho más su uso.
Al finalizar la sesión de trabajo hay que limpiar los pinceles con jabón, champú o lavavajillas frotando el pincel en la palma de la mano —sin estropear el pelo—. Se enjuaga el pincel y se vuelve a enjabonar varias veces hasta que la espuma que produce salga blanca. Se sacuden fuertemente los pinceles para quitar el exceso de agua y se dejan secar en el jarrón con el pelo hacia arriba.
De esta forma se conservan los pinceles —buenos o malos— muchísimo tiempo.
12.- Manipulación de telas de lino
A la hora de comprar una tela de lino, más que el grosor del hilo, lo que importa es que la trama esté apretada y no esté como una gasa, ya que será más difícil cubrir los agujeros con la imprimación. Cuando se va a usar una tela de lino, antes de clavarla en un bastidor para imprimarla, necesita un tratamiento de «envejecimiento» para eliminar el apresto y disminuir su fuerza, ya que si no se hace así puede alabear el bastidor cuando se apliquen las colas e imprimaciones.
Antes de cortar el trozo de lino con relación al bastidor, tomaremos la pieza entera y la dejaremos en un cubo de agua durante toda una noche. El fin es eliminar el apresto que tras la pieza de fábrica. Se enjuagará bien hasta que salga el agua limpia.
Después dejaremos secar la pieza en un tendedero.
Como el lino queda arrugado lo plancharemos. Si no se plancha pueden quedar arrugas permanentes.
Para cortar el trozo de lino, colocaremos la pieza en el suelo y colocaremos el bastidor sobre la tela. Por cada lado del bastidor debe quedar 3,5 centímetros de margen de la tela.
Trazaremos con un rotulador y una regla las líneas de corte. Se cortará con una buena tijera.
Finalmente se grapa con el sistema habitual. La tela de lino será imprimada en la cara donde se pinta. No se imprimirán los cantos ni la parte del dorso. Cuando se aplican las colas y las imprimaciones tendremos la precaución de ir pasando una espátula entre la tela y el bastidor para que no se pequen. Hay que hacerlo sobre todo cuando se aplican las colas.
Fuente: pinturaaloleo.es.tl