La veladura se ha venido aplicando desde hace siglos, y los pintores del Renacimiento ya la usaban con profusión para conseguir unos colores muy luminosos, especialmente los rojos y los azules a base de sucesivas capas de color, más rico cada vez (y utilizando poquísima pintura opaca).
Así podemos ver como Rembrandt hacía un buen uso de esta técnica, sobre todo en sus retratos, pues tenía una habilidad especial tanto para conseguir la luz como las sombras a base de ricas veladuras. He aquí un ejemplo en el que se aprecia como conseguía una especial iluminación sin que se determine con exactitud la procedencia de la luz, y a la vez unas sombras difusas que envolvían el retrato con una atmósfera especial.
Rembrandt utilizada siempre pintura transparente para las zonas de sombra, lo que contribuía a conferir a los pasajes oscuros un rico esplendor y un efecto de insustanciabilidad.
Rembrandt
Considerando que la veladura altera el color de una capa subyacente, puede servir como un método de mezcla de color. Por ejemplo, una veladura azul ultramar transparente sobre amarillo produce un verde, mientras que una veladura de carmín de alizarín sobre azul producirá un púrpura.
¿Como preparar una veladura?
Para preparar un color como veladura, deberemos usar mucho medio y poco pigmento: el medio consiste en una mezcla de aceite de linaza y esencia de trementina, aproximadamente al 50% (si queremos una veladura de más transparencia podremos usar aceite de nuez en vez de linaza).
La forma de prepararla es muy sencilla, pues consiste en echar una cantidad del medio preparado y añadirle un poco de pigmento, lo necesario para teñir el medio pero manteniendo siempre la transparencia; se prueba y si es necesario se añade algo más de pigmento pero sin pasarse.
Willliam Turner
También podremos añadir al medio una mezcla de colores previamente realizada aparte, siempre teniendo en cuenta que lo que una veladura persigue es el modificado del color seco ya prepintado, de una forma sutil.
¿Como aplicar una veladura?
Aplicar con un pincel no muy fino, con trazos firmes, sin insistir mucho, encima de la capa previa ya seca. Vale tanto para realzar las zonas de luz, como para hacer mucho más profundas las sombras, variando en cada ocasión los colores aplicados.
John Constable



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